Litio, desafíos y riesgos

 

 

Luciano Cruz M.

Socio

Arteaga I Gorziglia

 

Ciertamente fue una buena noticia el anuncio efectuado desde China por el Presidente Boric, respecto de la inversión de más de USD 230 millones por parte de la empresa Yongqing Technology para construir una planta de baterías litio en Mejillones.

Este anuncio tiene 2 aspectos importantes de tener presente y que conllevan un desafío (y también un riesgo) para nuestras autoridades.

El primero, es que esta planta pretende entrar en operaciones el 2025, durante este gobierno. Si bien uno no duda de la determinación y empuje de los inversionistas chinos para poder sacar adelante este proyecto dentro de los plazos señalados, ha sido evidente durante los últimos años lo difícil que se ha hecho obtener los permisos necesarios para el desarrollo, construcción y operación de todo tipo de proyectos.

La “permisología” ha devenido en una verdadera traba para nuestro desarrollo. Como bien señaló hace un par de meses el ex Presidente Eduardo Frei en un seminario organizado por CLAPES UC para reflexionar sobre el Chile del 2050, “el gran problema es la permisología: nos está matando. Se está discutiendo mucho, pero se ha avanzado poco”. Lo anterior no es una mera percepción; en el reciente estudio de la Comisión Nacional de Evaluación y Productividad (CNEP) “Análisis de permisos sectoriales prioritarios para la inversión en Chile” se da cuenta de una notable extensión en los plazos de tramitación, llegando a un promedio de 17 meses en el caso de los permisos de mayor complejidad, con una tasa de rechazo cercana al 40%.

Por otro lado, es inquietante ser testigos del avance del país trasandino en la exploración y explotación del llamado “oro blanco”. En Argentina afirman que tanto el litio extraído como los insumos necesarios para hacerlo pasarán por puertos chilenos con destino a Asia o la costa oeste de Estados Unidos, donde están clientes como Tesla o BYD.

Esperamos que, tal como fue anunciado por el gobierno en Enagro 2023, se reduzcan los plazos para la obtención de permisos e implementen las mejoras necesarias para que esta noticia, no termine en un bochorno ante la posibilidad, no infundada, de que se mantenga la actual demora por parte del Estado y finalmente no se cumpla con su esperada entrada en operación el 2025.

En segundo lugar, conforme a la información entregada por diversos medios, esta planta producirá cerca de 120 mil toneladas anuales de material catódico. Sin embargo, pareciera que la Estrategia Nacional del Litio promovida por el gobierno sería insuficiente, en principio, para proveer de litio a esta planta.

En efecto, la anunciada planta utilizará parte de la cuota del carbonato de litio que produce SQM y que le será asignada por Corfo, la cual asciende a poco más 11 mil toneladas anuales. De momento, el resto del litio necesario será importado desde Argentina, país que junto con China y Zimbawe nos han tomado la delantera con nuevos proyectos, mientras que en Chile hasta el 2024 no se permitirá a los privados siquiera explorar yacimientos.

La Estrategia Nacional del Litio debe ser revisada, no sea cosa que terminemos agregando valor a un litio ajeno, mientras que nuestro litio quede sin valor alguno, sumergido en nuestros salares.

Revista G&M Gestión Minera N°109

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