El Gran Reinicio

La minería experimenta crecientes complejidades, por razones sociales y ambientales. Hay un gradual aumento en la competencia con otros usos de la tierra, y tanto el agua, como la energía, son escasas en muchas regiones mineras importantes. Paradojalmente, la gente no está dispuesta a reducir radicalmente el uso de productos a base de minerales, pero -sin embargo- manifiesta creciente oposición a la minería. La industria, por lo tanto, se enfrenta a grandes retos para mejorar su rendimiento e imagen.

El concepto de Minería Verde promueve la eficiencia de materiales, agua y energía para reducir la huella ambiental de los ciclos de vida de los productos a base de minerales. Vale decir, pensar en una minería verde  permite la recuperación de todos los minerales útiles, minimizando los residuos mineros. Además, tiene como objetivo garantizar la disponibilidad de recursos minerales para las generaciones futuras, lo que requiere una inversión a largo plazo en la exploración minera respaldada por la cartografía geocientífica, la investigación de sistemas minerales y el desarrollo de técnicas de exploración.

Un objetivo importante de la minería verde, es minimizar los impactos ambientales y sociales adversos en todas las etapas de las operaciones y, a su vez, maximizar los beneficios locales. Sumado a lo anterior, ayuda a organizar las operaciones manera tal que sean seguras y significativas para los empleados, e inofensivos para los residentes locales y el medio ambiente, ayudando a restaurar las áreas mineras para hacerlas seguras y para permitir otros tipos de uso de la tierra. La amplia participación de los residentes locales y otras partes interesadas es crucial a lo largo del ciclo de vida de la minería, desde la exploración temprana al cierre de la mina.

 

“Great Reset”

En el contexto actual, dominado desde el 2020 por la crisis del COVID-19, la iniciativa “Great Reset” (el Gran Reinicio) del Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés) destacó la encrucijada a la que se enfrenta la sociedad en pos de su reconstrucción post pandemia, en un contexto de emergencias climáticas y planetarias, y la urgencia de un nuevo contrato social inclusivo (WEF, 2021). Señalando que urge entonces que la industria de la energía se transforme y reconstruya de una manera resiliente, equitativa y sostenible, aprovechando al mismo tiempo las innovaciones de la cuarta revolución industrial. La promesa de la “carrera hacia cero” de las Naciones Unidas -para reducir las emisiones de carbono a cero para 2050, adoptada por gobiernos e industrias- implica una demanda aún más urgente para la producción de energía desde fuentes y con tecnologías sostenibles, en reemplazo de los combustibles fósiles, que alimentaron las tres primeras revoluciones industriales (United Nations Framework Convention on Climate Change, 2021). Sin embargo, estas tecnologías verdes conllevan demandas intensivas de minerales, que -obvia e imperativamente- deben ser producidos con prácticas y tecnologías de minería verde.

 

Ventajas y Desafíos

La minería verde se define como un concepto de gestión integral de indicadores productivos y sostenibles que promueve y se compromete con: la eficiencia en el uso de recursos, agua y energía; la seguridad, inclusión, empoderamiento y calidad de vida de las personas y comunidades; la resiliencia frente al cambio climático; la incorporación de principios circulares, minimizando las emisiones y residuos generados, adoptando crecientemente energías renovables y tecnologías en sus procesos, integrando la digitalización, trazabilidad y verificación por parte de terceros como parte integral de sus procesos, de forma comprometida con la biodiversidad e inclusión de sus territorios, y bajo un modelo de gobernanza transparente, participativo y moderno.

La Minería Chilena puede entregar los minerales necesarios para disminuir los efectos del Cambio Climático. Esto se puede lograr, a través de un Crecimiento Sostenible con una Minería Verde reconocida como tal por usuarios finales y miembros de la cadena de valor.

En resumen existe consenso en la industria minera en avanzar en esta línea, desarrollando métodos de gestión, control y medición que tengan en cuenta las condiciones particulares de las operaciones mineras, automatizando y digitalizando procesos, mejorando el trabajo y el relacionamiento comunitario, la seguridad de los trabajadores, protegiendo la biodiversidad y estableciendo prácticas de economía circular en la cultura de las organizaciones, con metodologías para la trazabilidad de las variables relevantes e indicadores de desempeño de los ámbitos de la sustentabilidad, para la certificación correspondiente, de manera de profundizar la inserción virtuosa del sector minero en la economía mundial baja en carbono.

En este contexto, el núcleo de Minería Verde de la Corporación Alta Ley, detallado en su informe “Minería Verde, oportunidades y desafíos” presentado el 2021, ha establecido las siguientes áreas temáticas para su diagnóstico e implementación en una primera etapa:

 

  • Minería Circular
  • Transición Energética, Eficiencia Energética y Sustitución de Combustibles Fósiles
  • Trazabilidad y Digitalización
  • Uso Eficiente del Recurso Hídrico

 

La Minería Verde, con foco en la circularidad a través de la recuperación de elementos de valor, ofrece una serie de ventajas, la mayoría relacionada con el valor añadido en términos económicos y productivos, su rentabilidad y el aporte medioambiental que genera la recuperación de elementos de valor desde residuos. En este sentido, se debe avanzar tanto en la conversión y reprocesamiento de los depósitos de relaves, ripios, botaderos, escorias, lastres, soluciones de descarte y obtener beneficios económicos a partir de la recuperación y reciclaje de materiales en la minería.

Un ejemplo concreto lo constituye el reciclaje de neumáticos de camiones mineros. Aun cuando la recuperación de elementos de valor comercial constituye una contribución al respecto, no solucionan el problema por completo. Se requiere buscar usos alternativos para los materiales de menor valor comercial que involucren una mayor proporción del residuo

Se debe dar prioridad a la recuperación de elementos de valor que pudieren ser empleados en los propios procesos mineros ya sea como un insumo o como fuente de energía, entre otros. La adecuada gestión de los residuos ambientales beneficiaría directamente a la minería, a las comunidades y contribuiría a la sostenibilidad futura de la industria.

En términos energéticos, según el informe mencionado, se prevé una tendencia al 2028 de un aumento en el consumo de agua desalada y de mar, así como una mayor demanda energética de las plantas concentradoras, que aumentarían en representación de cerca de un 50% del consumo energético a un 70% del consumo. Ambas situaciones significarán incrementos relevantes en consumo energético. En este plano, el vínculo más cercano de la minería está en la penetración de las energías renovables y la eficiencia energética, ya que como principal sector consumidor de energía en Chile, el mayor aporte y oportunidad de innovación, se encuentra en fomentar fuentes de suministro energético sustentables, la implementación de energías renovables en la matriz energética y los procesos productivos, la incorporación del hidrógeno verde como sustituto de combustibles fósiles, y hacer un uso óptimo de esta energía a través de la eficiencia energética, y así minimizar sus impactos. La Trazabilidad y Digitalización tiene por objetivo el rastrear las actividades a través de la captura confiable de datos asociados a ellas, los responsables de realizarlas, los presupuestos asignados, los equipos empleados, las materias primas (insumos), las emisiones, residuos y la información generada o empleada, a través de todos los procesos de la elaboración de un producto o la prestación de un servicio, para poder fortalecer la colecta de datos de las operaciones, comparar entre sí y además detectar oportunidades de mejora y sus impactos al medio ambiente.

Desde Corporación Alta Ley, aseguran que “Existe una oportunidad de liderazgo que exige de manera urgente actuar de forma colectiva para liderar el tránsito hacia una minería verde competitiva, segura, inteligente, inclusiva y sostenible; que permita el reconocimiento social para innovar, diversificar la matriz energética, producir y exportar hidrógeno verde y disminuir los costos, con una economía sustentable, comprometida con una minería líder, el desarrollo social y el desempeño ambiental, para garantizar el desarrollo estratégico y la continuidad operacional del negocio minero”.

A lo que agregan: “Chile tiene la oportunidad única de posicionarse como líder mundial en esta materia si logra articular colectivamente un alineamiento social en torno a la agenda de la minería verde. Una visión de futuro compartida que coordine, impulse y catalice los esfuerzos de todos, mineros y no mineros; estado y privados; academia e industria; emprendimiento e innovación; centros tecnológicos y corporaciones, en torno a la agenda de la minería verde. El desarrollo de tecnologías, emprendimientos, encadenamientos productivos, políticas públicas, fuentes de financiamiento, entre otros elementos que permitan transitar hacia la promoción de un ecosistema minero sostenible, bajo alianzas público-privadas, debe considerarse como un mecanismo concreto para lograr darle forma y realidad a una minería verde a través de innovaciones y de asociaciones multisectoriales y sociales”.

 

Fuente: BCN, documento “Minería verde, La Concepción Holística de la Minería Sustentable”; Corporación Alta Ley, Informe “Minería Verde, oportunidades y desafíos”.

Revista G&M Gestión Minera N°103

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