Con el Reloj en Contra: El impacto de los Plásticos requiere de Acciones Urgentes e Inmediatas.

Conversamos con el Director ejecutivo de Plastic Oceans Chile, Mark Minneboo, quien nos cuenta sobre la importancia de tomar acciones en conjunto respecto al grave daño que sufre el medio ambiente a causa de los plásticos ¿Los culpables? El profesional asegura que ya no hay tiempo para buscarlos, las acciones deben ser urgentes y ahora.

 

Mark es director ejecutivo de Plastic Oceans Chile desde junio de 2017 y director regional de América Latina desde 2020. Supervisa el desarrollo, la creación de redes y el establecimiento de contactos internacionales y programas educativos adaptados al mercado latinoamericano. En su labor, además da charlas para crear conciencia sobre la contaminación plástica del océano y la economía circular a universidades, municipios y empresas, incluida su participación en noviembre de 2019 como panelista en la conferencia Retech sobre «economía circular contra la basura marina» en Berlín, Alemania.

Mineboo también impulsa la transición de Chile a una Economía Circular en diferentes grupos de trabajo, siendo miembro del directorio del Pacto del Plástico de Chile. Trabaja con empresas, ONG, institutos gubernamentales y embajadas internacionales para generar una red colaborativa multisectorial para gestionar esta transición, utilizando ejemplos locales e internacionales para mostrar cómo el cambio es posible a través de la voluntad, la colaboración y la visión.

 

Mark, estamos ante la presencia de un daño grave al medio ambiente, y uno de los causantes principales son los plásticos ¿Cómo llevan a cabo ustedes la tarea de generar conciencia sobre este tema? ¿Cómo poder hacer que las personas entiendan lo seria que es esta situación y generar en forma efectiva un cambio en el comportamiento del consumidor?

 

Efectivamente todo empieza con generar conciencia. Lo hicimos en 2017 a través del documental “A Plastic Ocean” en el cual mostramos qué estaba pasando con el plástico, los daños que generaba en el océano y por qué terminaba allí, pero prontamente nos dimos cuenta que solo mostrarlo y compartir los datos no era suficiente para generar un cambio. De ahí nacieron programas educacionales, charlas, nuevos documentales y muchas colaboraciones con un sinfín de organizaciones. Porque una cosa debe estar muy clara: la crisis ambiental que está causando el plástico que termina en el medioambiente no podemos resolverla solos. De hecho, ningún sector puede resolverlo por sí mismo. Por otra parte, tenemos que reconocer que es un problema muy complejo, porque el plástico es parte de nuestra sociedad hace décadas, de hecho algunos dicen que la sociedad moderna es así y ha conocido tantos avances también gracias al plástico. La “culpa” de esta crisis la tenemos todos, por lo tanto la solución también está en un enfoque conjunto que involucre a todos los sectores. La seriedad del problema está clara, pero no todo el mundo está listo para hacer cambios, incluso los consumidores. Entonces a través de  la educación tratamos de impulsar esos cambios, pero si no nos queda otra opción y la urgencia es muy alta, existen otras herramientas para generar cambios, como la ley de plásticos de un solo uso, proyecto que impulsamos nosotros juntos con Oceana.

 

Imaginamos que es esta urgencia la que gatilla la formación de Plastic Oceans, pero para quienes aún no los conocen ¿cómo presentaría la organización, desde cuándo tienen presencia en Chile y cuál es la principal labor que motiva su trabajo?

 

Estamos activos en Chile desde 2017, cuando empezamos con la difusión de la película A Plastic Ocean. Somos parte de la ONG internacional Plastic Oceans International, cuyo objetivo es terminar con la contaminación por plástico y fomentar comunidades sostenibles alrededor del mundo, que incorporen la Economía Circular en sus bases. Operamos desde la convicción de que debemos actuar de forma local para lograr un cambio global. Con esto buscamos inspirar cambios de hábitos en los consumidores, prácticas corporativas y políticas públicas, que en conjunto guíen a la formación de comunidades regenerativas para vivir en un planeta más sano. En Chile lo hacemos a través de varios proyectos y colaboraciones, por ejemplo, para impulsar la Ley de plásticos de un solo uso cuando colaboramos con Oceana, o en el Pacto Chileno de los Plásticos que es una iniciativa de Fundación Chile y, más recientemente, cuando trabajamos con Üñü y organizamos el festival “Trees and Seas” que es un certamen de conservación de bosques y el océano en Chiloé, en agosto del año pasado.

 

El próximo 13 de enero Chile será escenario de un Diálogo Nacional multisectorial para reflexionar y debatir acerca de un futuro “Tratado Internacional de Residuos Marinos Plásticos”. ¿Quiénes participarán de este evento, y qué esperan principalmente de su realización?

 

Estarán participando representantes de toda la sociedad civil, sector privado, gobernanza local, academia y ciencia. Finalmente, ellos representan a todos los sectores que en forma directa o indirecta tienen algún tipo de relación con el plástico. Es una cadena muy larga que no termina con el consumidor como muchos piensan. Son muchos los actores involucrados, desde la extracción del petróleo, hasta los que gestionan la basura y los materiales reciclables. Es un sistema con muchas falencias por décadas. Solo viendo el sistema completo y generando un diálogo entre todos, podremos trabajar en soluciones. Un futuro tratado es una solución global, que va a tener sus impactos locales, es muy importante escuchar a todas las voces y conocer posiciones. Por lo mismo es tan importante conocer realidades de varias partes de Chile, no solo la Región Metropolitana.

 

¿Es realmente posible llegar a contar con un tratado internacional? ¿Hacia dónde apuntaría dicho tratado?

 

Sí, es posible, de hecho ya existen muchos tratados globales, como el tratado de París, pero su creación e implementación son procesos muy lentos, que a veces duran décadas. Esperamos con este diálogo, y los diálogos en 5 otros países más, mandar una fuerte y clara señal a los países y a la ONU, que es hora de ver esta crisis de la contaminación por plástico como un problema global que requiere un marco regulatorio global que considere las distintas realidades y niveles de desarrollo que existen globalmente. Aún no hay un texto listo porque primero los países tienen que votar si están a favor de iniciar negociaciones sobre un eventual tratado. Esperamos que el tratado no se enfoque solo en la contaminación del océano, sino en la cadena completa, porque en cada proceso  -desde la extracción hasta la gestión final del plástico- genera impactos negativos en el medio ambiente. Por otra parte, creemos que es importante que el tratado reconozca los aspectos positivos que tiene el plástico como material para la sociedad y promueva la innovación.

 

Entendiendo que se trata de una Fundación sin fines de lucro ¿desde dónde consiguen el financiamiento para realizar su trabajo?

 

Es una mezcla entre proyectos y talleres que desarrollamos para empresas, que tienen un costo, auspicios para eventos como para Trees and Seas, y también donaciones desde el extranjero. Para el proyecto de los Diálogos Nacionales conseguimos fondos extranjeros y pudimos costear todo. Lo ideal sería que podamos financiar todo con fondos chilenos, no solo de empresas, sino también de particulares, pero en Chile nos falta una ley que incentive las donaciones y la filantropía para organizaciones ambientales como la nuestra. Una reforma a la Ley de donaciones fue ingresada el año pasado, pero no se ha movido desde octubre, por lo que no sabemos cuándo va a salir.

 

¿Qué proyectos considera Plastic Oceans para el corto plazo?

 

Estamos desarrollando un nuevo proyecto de limpieza de playas. Su lanzamiento quedó pendiente durante la pandemia y ahora esperamos poder lanzarlo para febrero de 2022. Lo mismo para el proyecto “Repiensa Rellena”,  una iniciativa orientada a colegios y centros comunitarios en que entregamos botellas reutilizables a los participantes del programa, educamos sobre el plástico de un solo uso y la economía circular. El último proyecto es de índole internacional, se llama “BlueCommunities” y se lanzó a inicios de 2021. Es un proyecto en que colaboramos con comunidades y organizaciones locales en Chile y el mundo en diferentes temas ambientales. Ya son más de 25 comunidades y 35 organizaciones en 5 continentes. Espero agregar una o dos comunidades chilenas costeras más al programa en Q1 y Q2 de 2022.

 

¿Algún mensaje que quisiera transmitir a los lectores que hoy están compartiendo esta conversación?

 

Ya no nos queda tiempo para seguir discutiendo quién tiene la culpa de la crisis de la contaminación por plástico, tenemos que trabajar de manera conjunta ahora mismo. Es inaceptable lo que ha pasado y sigue pasando con el Tratado de Paris y la falta de acción para limitar el calentamiento global a 1,5 grado. Este tratado, y sus acuerdos antecesores, fueron negociados al más alto nivel, pero sin incluir a la sociedad civil, la que más adelante se fue involucrado cuando ya era demasiado tarde. Queremos que esta vez sea diferente y que la sociedad civil dicte el ritmo y la ambición de un futuro tratado global. Creo que es posible! Ya existen muchas iniciativas colaborativos a nivel mundial para resolver este problema, solo necesitamos que este tratado nos ayude a emparejar la cancha entre todos los países y sectores, para que juntos podamos acelerar este cambio de paradigma, que se llama la Economía Circular.

Plastic Oceans International es una organización sin fines de lucro, fundada, y existente bajo las leyes de California, con sucursales en Canadá, Chile, México y Europa.

Su misión es terminar con la contaminación por plástico, y fomentar comunidades sostenibles alrededor del mundo que incorporen la economía circular en sus bases, siempre operando desde la convicción de actuar de forma local para lograr un cambio global, lo cual aplican a través de programas de educaciónactivismodefensa y ciencia.

 

Maribel  Rojas  Ávila

Periodista /MV Comunicaciones.

Revista G&M Gestión Minera N°100

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