Impulso de las energías renovables en Chile: Una buena noticia para el sector transporte

Por: Darío Morales, Director de Estudios de ACERA A.G.

 

Las temperaturas extremas que el mundo está viviendo por estos días, tanto de calor en el hemisferio norte, como de frío en el hemisferio sur, son un recordatorio de que, a pesar de la pandemia, la crisis climática está más presente que nunca y que es, sin duda,el desafío más importante de esta generación.

Nuestro país es extremadamente vulnerable a los efectos adversos del cambio climático,por consiguiente,debemos ser agentes activos en la promoción e implementación de acciones que nos permitan, por un lado, contribuir a la mitigación y, por otro, avanzar en la adaptación a esta nueva realidad.

Según el último balance de emisiones realizado por el Ministerio de Medio Ambiente, el 78% de las emisiones de gases de efecto invernadero de nuestro país provienen del sector energía. De este porcentaje, aproximadamente el 41% fueron emisiones del sector de generación de energía eléctrica, mientras que el 31% provienen del sector transporte. De esta forma, estos dos sectores están en el corazón de los esfuerzos que debemos hacer como país.

Tradicionalmente, el principal vaso comunicante entre el sector energía y de transporte han sido los combustibles fósiles y, por consiguiente, el sector transporte se ha hecho dependiente de una fuente energética importada, de precios altamente variables según las condiciones de los mercados internacionales y con enormes externalidades ambientales negativas en toda su cadena de valor. Así, visto desde una perspectiva estratégica, económica y ambiental, hace todo el sentido que nuestro país avance en reducir significativamente la dependencia del sector transporte de estos combustibles fósiles, lo más rápidamente posible.

La electrificación del transporte es una de las herramientas más efectivas que tenemos a la mano para generar este cambio de paradigma. Si bien algunos estudios estiman que la fabricación de un auto eléctrico podría generar más emisiones que la de un auto convencional, al hacer un análisis completo de ciclo de vida es evidente que el vehículo eléctrico reduce significativamente tanto las emisiones de gases de efectos invernadero como de material particulado.

Esta reducción de emisiones de la movilidad eléctrica está directamente relacionada con el origen de la energía eléctrica que carga a los vehículos. Por lo tanto, si la generación eléctrica es dominada por fuentes fósiles, entonces los beneficios de la movilidad eléctrica se diluyen, ya que se reducen las emisiones en los centros urbanos, pero ellas se aumentan en los lugares donde se ubican las centrales de generación a carbón y gas natural.

Chile ha sido un ejemplo en desarrollo de un sistema eléctrico que avanza firme hacia la meta de lograr una producción de energía 100% renovable. En los últimos 5 años, han entrado en operación en promedio unos 1.000 MW de centrales renovables no convencionales por año, y sólo en lo que va del 2020 ya han entrado un poco más de 2.000MW adicionales. De esta forma, la capacidad total instalada ya está en 9.400 MW produciendo un acumulado del 24% de la energía eléctrica y el pipeline de proyectos aún tiene otros 5.000 MW de centrales ERNC en construcción.

Este impulso de las energías renovables en Chile es una buena noticia para el sector transporte. Ofrece nuevas oportunidades para contar con un energético de precios estables y económicos, eliminando la dependencia de factores de mercado externos y por, sobre todo, con externalidades ambientales significativamente menores que los combustibles fósiles.

 

Revista G&M Gestión Minera N°98

 

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