Inclusión sustentable de mujeres en industrias masculinizadas. La minería en Chile

El anterior es el título de un libro colectivo en el que participaron 5 investigadoras: Paola Ilabaca, Lorena Armijo, Lesly Meyes, Karem Celis y Pamela Caro, directora del Centro de Investigación CIELO, de Universidad Santo Tomás, y con quién le invitamos a conversar en la siguiente entrevista.

Pamela es madre de tres jóvenes, dos hombres y una mujer, que están empezando a tomar decisiones vocacionales y laborales (en ingeniería y sociología), y con quienes, asegura, comparten relaciones de género cotidianas (junto con su marido), las que se han hecho más visibles, especialmente en la distribución de la carga doméstica, dado el contexto de confinamiento que estamos viviendo.

Además, es académica e investigadora de la Universidad Santo Tomás, formadora de nuevos y nuevas profesionales, con vocación en las ciencias sociales, investigación, innovación y desarrollo.

Según nos cuenta, ambas dimensiones, la personal y laboral, inciden y se entrecruzan en su actual desarrollo profesional, puesto que, aun cuando ya supera la barrera de los 50 años, “tengo aun muchos desafíos por desplegar. Articular las investigaciones en materia de género en los mercados laborales, con otras variables como edad y nacionalidad; así como ocupar los aprendizajes adquiridos en los estudios realizados en minería, en otras industrias o espacios laborales, como el mercado laboral agrícola o las instituciones de educación superior”.

 

Cuéntenos ¿en qué consiste el libro “Inclusión sustentable de mujeres en industrias masculinizadas. La minería en Chile”, y dónde se puede conseguir?

 

El libro busca contribuir al debate de los desafíos que presenta el mundo del trabajo para comprender y realizar acciones positivas en materia de igualdad de género. Al mismo tiempo, desde una perspectiva aplicada, los análisis y reflexiones recogidos pueden servir de base para diseñar propuestas de intervenciones para gestionar el cambio desde empresas masculinas a mixtas, fortaleciendo la sustentabilidad de la inclusión femenina.

Los contenidos del libo, el que se puede leer por capítulos, de manera dinámica, se organizan en dos partes. La primera aborda los resultados de la fase de investigación del proyecto. El capítulo 1 ofrece una presentación de los principales conceptos abordados, como diversidad, igualdad de género e inclusión. El segundo presenta una panorámica estadística de la situación actual de las mujeres en minería en Chile. En el tercero presentamos los principales debates acerca de la participación femenina en la industria minera en Chile y en el mundo, a partir del análisis de estudios científicos realizados en la última década. El cuarto presenta información empírica actualizada sobre los factores que inciden en la inclusión sustentable de mujeres en industrias masculinizadas, con base en el análisis de los datos recogidos en 2017. La segunda parte del libro presenta tres capítulos. Sus contenidos emergen como resultado del análisis de la investigación que arrojó que las principales dimensiones que inciden en la inclusión femenina en la industria son: desarrollo de carrera y profesional, conciliación familia y trabajo y cultura de la no discriminación. El primer capítulo consiste en una guía orientadora para la aplicación del Sistema de Alerta Temprana de barreras de Género. El segundo es una guía orientadora para la implementación de módulos formativos de intervención que favorecen la inclusión de mujeres en la industria. El tercero, contiene recomendaciones para las empresas orientadas a una intervención de mediano y largo plazo.

El libro está disponible de manera gratuita en el link http://www.centrocielo.cl/wp-content/uploads/sites/24/2020/04/INCLUSION-SUSTENTABLE-C.-CIELO-UST.pdf

 

¿Qué les llevó a realizar esta investigación, y este libro propiamente tal?

 

Como equipo de investigación de Centro CIELO, postulamos al fondo concursable en ciencia aplicada, FONDEF, de ANID (Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo), durante tres años consecutivos (2014 al 2016). Fuimos persistentes en esta postulación, y finalmente adjudicamos en 2016, pues teníamos la convicción de la relevancia del problema a investigación, la fragilidad de la inserción laboral de las mujeres en minería, así como la pertinencia de desarrollar herramientas concretas que ayudaran en los procesos de diagnóstico de la deserción femenina y de retención de mujeres en esta industria masculinizada.

 

¿Considera que existen realmente posibilidades de romper los patrones tradicionales de
género?

 

Por supuesto que sí existen posibilidades reales. La historia del avance de los derechos de las mujeres en el mundo del trabajo y la educación es muy larga, y en ese proceso se han podido identificar con mayor claridad los factores que inciden en la perpetuación de los patrones tradicionales de género. Por ello, como hoy tenemos más información y más conciencia, podemos proponer e incentivar con mayor claridad las acciones que se debieran desarrollar para producir cambios tanto en las empresas, instituciones, como en la sociedad en su conjunto.

 

¿Qué habrá llevado a las mujeres a interesarse cada vez más en campos que eran predominantemente masculinizados, como es el caso de la minería?

 

El interés explícito o documentado de mujeres por espacios y carreras masculinizadas se remonta a la mitad del siglo veinte (lo que no quiere decir que pudo haberse producido antes, pero que probablemente era un interés oculto por razones culturales).

La primera mujer en titularse como ingeniera en minas en Chile y Latinoamérica es Carmen Schwarze Tellería, en 1944, quien logró vencer prejuicios y discriminaciones de género, consolidándose como una profesional destacada, tanto en minería como en geología. Luego de titularse de la Universidad de Chile, no trabajó en minas, sino que en docencia e investigación y su experiencia se desarrolló más en el extranjero que en nuestro país.

Ahora bien, a nivel operario, hay imágenes que forman parte de la memoria histórica del país, que muestran a algunas mujeres insertas en actividades conexas en la industria minera, por ejemplo, del carbón.

Dentro de las razones que explican la actual participación, que de acuerdo con la ENE (Encuesta Nacional de Empleo) trimestre agosto-octubre 2020 se estima en 9,2% en el total de la rama, por medio de entrevistas cualitativas realizadas en 2018 y 2019 a mujeres operarias avezadas y altos cargos en minería (proyecto Fondecyt 1180590 recientemente ejecutado), se relevan razones diversas que han llevado a las mujeres a interesarse cada vez más en minería. Entre ellas, la recomendación de familiares ya insertos en el rubro, principalmente aludiendo a las mejores remuneraciones del sector en comparación a las otras opciones laborales para las mujeres; también la vocación y gusto por el trabajo en terreno (el cerro, el desierto); en tercer lugar, se mencionan redes generadas en los espacios académicos (profesores, compañeros), a propósito del estudio de carreras con campo laboral posible en la industria.

 

¿Cuáles, cree usted, son los principales avances de la inclusión en la actualidad en la minería?

 

Primero quisiera destacar los avances moderados pero importantes en términos de tasa de participación de mujeres en la industria, la que, para crecer, ha requerido un gran esfuerzo de diversos actores, entre ellos los equipos de reclutamiento y selección de las empresas.

Un segundo avance, más cualitativo es la consideración y estabilidad de la incorporación de medidas de conciliación trabajo, familia y vida personal, la que ha sido aun más relevante en contextos de pandemia y teletrabajo. Esta dimensión es de alta importancia, puesto que entre los principales resultados de estudio FONDEF se indica que uno de los principales factores que inciden en la inclusión sustentable de mujeres en minería es la conciliación familia y trabajo.

Un tercer avance, dice relación con la incorporación de acciones de sensibilización y formación en equidad de género, en los procesos de gestión del cambio en las organizaciones productivas. Sabemos que los cambios culturales no se dan “por decreto” o por imposición, sino que responden a dinámicas sociales que involucran a los sistemas de creencias de las personas. En este plano, los nuevos discursos inclusivos que se introducen en los dispositivos comunicacionales y espacios de interacción social en las empresas irán generando transformaciones en el mediano plazo. Lo que se reconoce como un gran avance es la incorporación y valoración de estas instancias formativas.

 

Este aumento de la inclusión de la mujer ¿vino para quedarse?

 

Desde mi perspectiva, la respuesta es categórica. Si, vino para quedarse. Es parte del ideario del proceso de modernidad avanzada en la que nos encontramos, en términos culturales y sociales. Lo que no implica creer de manera ingenua en que el cambio es lineal y exento de dificultades. Por ello es relevante observar y monitorear los procesos de transformación, de manera de identificar retrocesos -los que se observan especialmente en contextos de crisis económica como la que está acompañando a la crisis sanitaria, que por ejemplo ha tenido consecuencias mayores en la pérdida de empleo femenino y aumento de sobrecarga global de trabajo- y de forma dinámica y consciente actualizar las estrategias de inclusión de la igualdad de género en las empresas.

 

Revista G&M Gestión Minera N°98

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