Escasez de agua: dos señales políticas en la dirección correcta

Por Carlos Foxley, representante para Chile de IDE Technologies.

 

Hace algunos días, el Presidente de la República, Sebastián Piñera, firmó el proyecto de Ley que crea el Ministerio de Obras Públicas y Recursos Hídricos, y la Subsecretaria de Recursos Hídricos, lo que potenciará la institucionalidad en Chile con miras a fomentar el acceso al agua de los ciudadanos.

El anuncio, además, representa un paso importante para crear conciencia en el uso responsable de ese recurso tan esencial para la vida y para las diferentes actividades económicas.

No hay que olvidar que, en las tres últimas décadas, nuestro país ha sido testigo de cómo el cambio climático ha ido disminuyendo la cantidad de precipitaciones, baja que se estima entre un 15% y 25% y que, por ende, está repercutiendo en los caudales de ríos y lagos. Todo esto se ha traducido en sequías que están afectando a la población y a rubros como la agricultura y ganadería.

Junto con esta iniciativa del Gobierno, en el Congreso Nacional se está analizando un proyecto relacionado con la Estrategia Nacional de Desalinización. En efecto, desde el mundo político varias voces han manifestado que una de las maneras de enfrentar la actual escasez de agua que afecta a esta nación- y que se manifiesta en más de 100 comunas declaradas en emergencia hídrica- es por medio de una Estrategia Nacional de Desalinización. Lo anterior implica, fundamentalmente, contar con un plan que permita transformar, en el largo plazo, el agua de mar en agua potable para el consumo de las personas y actividades industriales y agrícolas. Es muy importante que este plan establezca normas claras y sencillas para fomentar e incentivar la instalación de plantas desaladoras modernas que sean eficientes y que cuiden el medioambiente.

Si bien este tipo de iniciativa puede aparecer como algo novedoso, es importante señalar que actualmente hay más de 20 plantas desaladoras operativas en el país, siendo varios los sectores que ya emplean esa tecnología en sus actividades, entre ellos la minería y también ciudades como Antofagasta, Mejillones, Tocopilla y Taltal.

A nivel mundial, hay interesantes casos en los cuales, con la misma planta de tratamiento de agua de mar, y mediante tecnología de Osmosis Inversa, se produce agua para uso potable, industrial y también para la agricultura.

Si bien el consumo de energía ha sido históricamente uno de los principales costos operacionales de este tipo de plantas, la tecnología de desalinización ha avanzado mucho en la optimización del consumo y su recuperación, y al mismo tiempo el costo de la energía ha disminuido notablemente, a lo que se suman nuevas fuentes renovables de ella.

La masificación de este tipo de soluciones demuestra que sus beneficios superan ampliamente a los impactos que generan. En resumen, las plantas desaladoras proporcionan no sólo un suministro de calidad, sino también la seguridad y sustentabilidad de un suministro no sujeto a variaciones en las precipitaciones u otras condiciones climáticas.

Dado el tiempo que toma construir una planta desalinizadora, y debido a que el cambio climático en nuestro planeta está avanzando con celeridad, es clave que las decisiones en esta materia se tomen a la brevedad. Así evitaremos que las nuevas generaciones de chilenos sufran las consecuencias de aquello.

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