El desafío de avanzar hacia una mayor colaboración como herramienta de cambio.

 

 

Gabriele Lothholz

Presidenta CAMCHAL, Cámara Chileno-Alemana de Comercio e Industria.

La repentina aparición del Covid-19 y el impacto que ha generado a nivel global, ha puesto a prueba a toda la humanidad.

Los países de los cinco continentes se han visto enfrentados a un desafío que años atrás solo habíamos visto en la ficción. Y aunque cada nación ha tomado distintos caminos para dar respuesta a los requerimientos propios de su realidad, la enorme capacidad de resiliencia con que los seres humanos están enfrentando esta crisis sanitaria, sin duda quedará escrita en las páginas de la historia.

Mientras el mundo transita hacia la disminución de los contagios y en la búsqueda frenética de una vacuna, es el momento preciso para hacer una reflexión respecto a cómo curar las heridas y prepararnos para enfrentar los desafíos que nos puso esta pandemia.

La comunicación, la transferencia de conocimientos y la preocupación del uno porel otro, son claves para levantarnos, ya que la crisis no solo impactó la vida y la salud de millones de personas, sino que también golpeó a todos en el ámbito económico y social.

Una de las herramientas que agrupa a todos estos conceptos es la colaboración. El trabajo conjunto entre personas, empresas y organismos públicos, entre países de distintos continentes, sin duda que agilizará el proceso de control de daños a nivel global.

En el ámbito local, Chile enfrenta hoy una realidad con muchos desafíos, preguntas y preocupaciones. En este sentido, la colaboración entre Chile y Alemania resulta beneficiosa para ambos países, sus gobiernos y sus empresas.

Si hablamos de recuperación y reactivación, este intercambio puede resultar provechoso. Chile es hoy el mayor productor de cobre y litio. Estos recursos serán sin duda importantes herramientas para enfrentar la etapa post pandemia. Esta ventaja puede verse aún más potenciada si se aprovechan las tecnologías de la Industria 4.0 así como políticas de eficiencia en el uso de la energía y del agua que ya operan con buenos resultados en Alemania.

En términos de contribución social, la formación dual se ha transformado en una gran solución para aumentar la empleabilidad y la productividad, más aún en tiempos de crisis donde es necesario preparar a los jóvenes acorde a perfiles técnicos difíciles de encontrar y que son requeridos por las empresas.

Por otra parte, las condiciones de la geografía chilena nos ubican en un lugar privilegiado respecto a la producción de hidrógeno verde. Considerar a Alemania como un socio estratégico para aprovechar su tecnología y su know-how en este sector, permitirá que nuestro país pueda posicionarse como un importante exportador de esta nueva energía y sus derivados, más limpios y amigables con el planeta.

El desafío para todos es que seamos capaces de transformarnos, con convencimiento, en agentes de cambio. Tenemos en nuestras manos la oportunidad para repensar, reactivar y fortalecer la economía nacional, sobre la base de ejes como la innovación, transferencia tecnológica, energía y minería sustentable, economía circular y formación dual.

Nuestro objetivo tiene que enfocarse en promover las bases de lo que será la economía post pandemia, buscando el bienestar de todos los chilenos. Esta tarea sólo la podremos materializar en la medida en que sepamos escuchar, facilitando nuevos espacios de encuentro y de diálogo entre el ámbito público, privado, la academia y la sociedad civil. El lema de hoy y de mañana sin duda tiene que ser “con otros y para otros”.

 

 

 

 

 

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