El sol del desierto y los vientos australes: las enormes ventajas que transformarían a Chile en exportador de hidrógeno verde

  • Según especialistas de CAMCHAL, la Cámara Chileno Alemana de Comercio e Industria, nuestro país tiene condiciones muy favorablessi se habla de una producción con el menor impacto ambiental posible. Este escenario incluso ha motivado a países altamente industrializados a ver en Chile un eventual socio comercial.

 

El 31 de marzo pasado CAMCHAL, la Cámara Chileno-Alemana de Comercio e Industria consiguió que el ministro de Energía, Juan Carlos Jobet, se presentara ante cientos de personas sin moverse de su escritorio. En una modalidad webinar, el organismo realizó el foro “Tecnologías para la Economía de Hidrógeno”, donde autoridades de Alemania y de Chile, empresarios e inversores de esos dos países analizaron los beneficios económicos que traerá esta nueva fuente energética. Sin embargo, es válido preguntarse, ¿realmente Chile puede transformarse en un país productor?

Para Annika Schüttler, Jefa de Proyectos de Energía y Sustentabilidad de CAMCHAL, definitivamente la respuesta es positiva. “El hidrógeno es un elemento que en la naturaleza no se encuentra en su estado puro y para su producción se usan una gran variedad de compuestos y técnicas. Los abundantes recursos de energía renovable de los que dispone Chile, como la solar y la eólica, por ejemplo, permiten producir energía renovable a bajo costo y abren la posibilidad de producir en Chile hidrógeno verde a partir de electrólisis utilizando energías renovables”, indica.

Pero no es todo. Tanta es la ventaja que tiene Chile en comparación con otros países de la región, que incluso podría transitarse hacia la exportación. Christoph Meyer, Project Manager Energía, Minería y Sustentabilidad de CAMCHAL, explica que esta posibilidad se da por las proyecciones de un bajo costo en su producción.

 

“El precio calculado se compone de varios factores. Muy importante es el costo de inversión de los equipos de electrólisis y su vida útil. Ese precio no varía tanto entre distintos países. Los otros componentes de ese precio son los costos de producción de electricidad con energía renovable y, también muy importante, las horas por año en cuales está disponible esa electricidad para maximizar las horas de operación de los electrolizadores. En ese componente Chile tiene una ventaja muy grande con otros países, porque en la Patagonia hay lugares donde siempre hay viento, lo que se traduce en un precio muy bajo de la electricidad renovable. En el otro extremo, en el norte del país, existen condiciones muy buenas también para una combinación de energía solar y energía eólica para también producir en la noche cuando no hay sol”, aclara el experto.

 

Meyer sostiene esta tesis en las proyecciones que existen respecto al costo de esta nueva energía. “Los estudios más optimistas calculan un precio de producción de hidrógeno verde por menos de 3 USD/kg en Chile para el año 2025. En condiciones óptimas en Patagonia o en el desierto de Atacama el precio puede ser todavía menor”.

 

Con tales condiciones, naciones altamente desarrolladas como Alemania ya están mirando a Chile como un potencial socio. Annika Schüttler indica que esa es una de las razones que explicaron la alta convocatoria en el foro de CAMCHAL, sobre todo en términos de autoridades de ambos países.

 

“La participación de las autoridades demuestra el rol importante que juega la colaboración entre Alemania y Chile para lograr este objetivo. Además, ambos países tienen una alta dependencia externa de combustibles. Entonces, la posibilidad de producir hidrógeno verde en Chile y que pudiera ser exportado, en parte a Alemania, significa para ambos países una mayor seguridad energética, aislándolos de los efectos del vaivén de precios del diésel y del gas”.

 

Para profundizar sobre estas materias, G&M Gestión Minera tomó contacto con ambos especialistas. Estas son sus respuestas:

 

¿Cuánto tiempo falta para la concreción de los proyectos que apunten a la producción de hidrógeno verde en Chile?

 

Schüttler: Aun cuando existe este gran potencial de producción de hidrógeno verde en Chile, a la fecha estamos todavía en la fase exploratoria. Se están realizando estudios de factibilidad para diferentes tipos de proyectos y aplicaciones y hay distintos avances. Para el sector de transporte, por ejemplo, ya se están realizando proyectos pilotos para concretar un modelo de camión minero dual que funcione a hidrógeno y diésel. Es difícil decir cuándo Chile podría entrar a una producción masiva de hidrógeno. Un factor decisivo es el costo: en algunos sectores, como el transporte, hoy ya podría ser competitiva la aplicación de hidrógeno, sobre todo con los costos de la electricidad que podemos alcanzar con energía solar y eólica. Sin embargo, para aplicaciones en otros campos se requiere que el costo se sitúe por debajo de los 2,5 USD/kg. En vista de las proyecciones de precios de la energía eléctrica, esto podría lograrse en un horizonte de tiempo de unos 5 a 10 años.

 

Chile se comprometió a ser neutrales en carbono para 2050, ¿alcanza el país a convertirse en productor de hidrógeno verde para antes de esa fecha?

Meyer: La producción comercial de hidrógeno en Chile la vamos a ver antes del año de 2050. Se estima que para el año 2030 ya exista una producción de hidrógeno comercial con precios competitivos, en comparación con los combustibles fósiles. De todas formas, es importante aclarar que el hidrógeno puede contribuir a la “carbono neutralidad” comprometida para el año 2050, pero es solamente una parte de la solución. También juega un rol el uso directo de electricidad de energías renovables y los costos de almacenamiento de ella en varias tecnologías de almacenamiento.

 

En caso de que Chile se convirtiera en productor, ¿por qué aliarse con Alemania sería una buena idea?

 

Schüttler: Alemania es considerado un país líder en tecnológicas para toda la cadena de producción, distribución, uso y almacenamiento de hidrógeno. Además, Alemania tendrá una demanda por hidrógeno verde creciente en vista de las metas ambientales que se ha propuesto ese país. Cabe recordar, de hecho, que pronto lanzarán su Estrategia Nacional de Hidrógeno. Por ende, Alemania es un partner interesante para Chile, para la transferencia tecnológica que permita el desarrollo de una economía de hidrógeno en Chile. Además, en un mediano plazo, podría transformarse en un potencial comprador del hidrógeno verde.

 

¿Qué otras industrias también podrían girar su matriz hacia el hidrógeno y qué factibilidad real existe para que ello ocurra?

Meyer: Las industrias de minería y transporte son las con más potencial para el uso de hidrógeno. Las proyecciones apuntan a que en Chile veremos el primer uso en esas industrias. Otra área con un gran potencial es la producción de acero con hidrógeno, que probablemente veremos en Europa en los próximos años. También ya existen aplicaciones con calderas, que funcionan con hidrógeno y con combustibles sintéticos. De hecho, el hidrógeno tiene amplias posibilidades de aplicarse de manera indirecta en casi todas las industrias.

 

El potencial del hidrógeno para la minería .

 

Una industria que podría verse altamente beneficiada con el hidrógeno, según explica Annika Schüttler, Jefe Proyectos de Energía y Sustentabilidad de CAMCHAL, es la minería. Según la especialista, esto se da a causa de la ubicación geográfica de los proyectos mineros.

 

“El hidrógeno es un vector energético que es muy versátil en cuanto a sus aplicaciones. La minería tiene un alto potencial para su aplicación, encontrándose en un mismo lugar la demanda, pero además las condiciones ideales para su producción: por lo general, en los lugares en que se emplaza el proceso minero se encuentran las condiciones ideales para la producción de hidrógeno, puesto que existe energía solar a bajo costo, agua e infraestructura”, sostiene Schüttler.

 

La especialista agrega además que, al menos en Chile, ya se están promoviendo el uso de esta energía en el ámbito minero.

“Hoy se están desarrollando proyectos piloto, cofinanciados por Corfo, atendiendo el enorme potencial del uso combinado del hidrógeno en motores de combustión dual (hidrógeno-Diesel) en vehículos livianos hasta en camiones de alto tonelaje. Otras de las aplicaciones que pueden ser integradas al sector minero, son es uso de celdas de combustibles en transporte de pasajeros, sistemas de respaldo energético para distintas áreas del proceso minero y la reducción de emisiones contaminantes en gases de escape en hornos de refinería, donde el uso combinado de hidrógeno y nitrógeno, puede eliminar los humos negros a la salida de la chimenea y reducir los niveles de oxígeno y azufre”

“Podríamos concluir entonces que el hidrógeno alberga un gran potencial para reducir considerablemente la huella de carbono del sector”, añade Schüttler.

 

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