Gas: una energía eficiente y de bajas emisiones para la minería sustentable

Esteban Rodríguez,

Gerente de grandes clientes de Lipigas.

 

Con el propósito de incorporar energías más limpias, progresivamente los procesos productivos migran desde el uso del petróleo o diésel al gas, decisión que además permite no solo contribuir al medioambiente, sino que también mayor eficiencia de costos.

 

La meta de avanzar hacia una matriz competitiva limpia y sustentable y lograr que en 2050 Chile sea un país carbono neutral implica grandes cambios que ya empiezan a observarse en varios sectores productivos. Así distintas industrias, como la minería, están migrando a energías más limpias para abastecer sus operaciones y los procesos.

Las características del gas licuado de petróleo (GLP) y el gas natural licuado (GNL) sitúan a estos productos como alternativas eficientes y accesibles para sustituir combustibles que poseen mayores emisiones. A nivel mundial, ambas energías son reconocidas como opciones para la construcción de una matriz energética más sustentable, especialmente en aquellos países que aún requieren salir de combustibles de inferior calidad como el carbón, la leña o el petróleo. “Una industria que convierte sus procesos desde el petróleo al gas licuado puede llegar emitir 15% menos de CO2 al ambiente y 35% menos con gas natural, reduciendo así su huella de carbono’’, explica Esteban Rodríguez, gerente de grandes clientes de Lipigas.

 

Ganando eficiencia y sustentabilidad.

 

Un aspecto clave a la hora de cambiar el suministro energético de los procesos que se realizan al interior de las faenas mineras es conjugar de manera adecuada los costos con la garantía de continuidad operacional. “A través del Plan Personalizado Energético, PPE, en Lipigas ofrecemos a nuestros clientes una consultoría especializada que comienza con un levantamiento y análisis de los procesos para proponer alternativas de mejoras basadas en GLP y GNL. Nuestra experiencia nos permite ejecutar los proyectos aplicando los más altos y exigentes estándares internacionales y, además, acompañarlos en la supervisión de instalaciones y la puesta en marcha de los equipos’’, cuenta Rodríguez.

 

Esteban, ¿Qué nos puede contar sobre las soluciones energéticas destinadas al desarrollo de procesos térmicos eficientes, y sistemas de generación y cogeneración de electricidad para la minería?

 

La minería ha mostrado su compromiso con las energías sustentables y está buscando activamente nuevas alternativas. En esta línea, propuestas como la generación y cogeneración de electricidad en base a gas resultan muy atractivas para el sector, particularmente por los beneficios demostrados que brindan.

El uso de grupos electrógenos a gas licuado para generación de electricidad es una solución comprobada y disponible en Lipigas para todo tipo de clientes que requieran generar electricidad en zonas aisladas, tales como: campamentos mineros, suministro de electricidad a bombas en salares, faenas mineras y hoteles sin conexión eléctrica, entre otros.

La generación eléctrica con gas licuado, para uso continuo, resulta más económica frente a otros combustibles. Por ejemplo, si se compara con el diésel, hay un beneficio directo en la eliminación de mermas y derrames, a la vez que 15% menos de emisiones de CO2.  Y versus el fuel oil, la reducción de emisiones alcanza el 18%.

Adicionalmente, con estos equipos es posible realizar de manera sencilla cogeneración logrando una alta eficiencia energética. Es decir, que además de generar electricidad se puede reutilizar el calor residual de los gases calientes que genera el grupo electrógeno. Esto permite, por ejemplo, precalentar el agua de alimentación de calderas para uso sanitario o calefacción.

 

Además, las características propias del gas: GLP y GNL, permiten gran flexibilidad de adaptación y variedad de potencias.

En ambos casos la logística y la asistencia técnica por personal autorizado está a cargo de Lipigas, con todo el respaldo que ello representa considerando la trayectoria y experiencia de la compañía en la distribución de GLP y GNL a lo largo de todo Chile y en los lugares más extremos.

 

¿En qué otros procesos la incorporación del gas puede resultar ventajosa?

 

En todos los procesos en los que se utilizan combustibles de menor calidad tanto el GNL como el GLP presentan ventajas en términos de eficiencia y reducción de emisiones.

En las operaciones mineras ocurre una amplia variedad de procesos y en todos ellos es posible detectar mejoras y eficiencias. Por ejemplo, en la generación de grandes volúmenes de vapor, es posible aumentar la eficiencia de la caldera por la utilización de tecnología aplicada al gas licuado. En efecto, ejemplos concretos permiten ahorros de 3% a 6% por la implementación de economizadores en la chimenea que permiten recuperar el calor de los gases de escape y así precalentar el agua de proceso o de 2% a 3% de eficiencia por la utilización de sistema electrónicos de control de combustión para equipos a gas con sensores en línea de oxígeno. Esta última tecnología, también se puede aplicar en los procesos de generación de agua caliente para los procesos de electro-obtención.

Otro caso interesante se da en la conversión a gas licuado en hornos y secadores, permitiendo a la minería ganar eficiencia en el proceso de secado de minerales. De esta manera, se pueden alcanzar reducciones de CO2 de 15% frente al diésel y de 18% versus el fuel oil, además de estabilidad en los procesos de combustión y menores costos de mantención y operación.

Además de vender una energía limpia y eficiente, el servicio de asesoría especializada permite a los clientes lograr ahorros energéticos, menores costos de producción, así como también contribuciones ambientales directas.

 

¿Cómo ha sido la recepción del segmento industrial a estas nuevas soluciones amigables con el medioambiente?

 

Hemos tenido muy buenos resultados en cada una de las industrias que trabajan con nosotros, por cuanto se han cumplido los objetivos planteados en cuanto a ahorros económicos y de eficiencia.

En GLP contamos con una larga trayectoria y en GNL vía camiones, en 5 años hemos crecido significativamente. En 2018 llegamos a 20 industrias y más de 40 millones de m3 comercializados (más de 24 millones de m3 en 2017).

Somos unos convencidos de que existe un importante potencial de crecimiento del negocio del gas granel para uso en aplicaciones industriales de alto consumo energético y no solo en Chile. En ese sentido, los buenos resultados de nuestro negocio industrial en Chile nos llevaron en 2017 a internacionalizar nuestro modelo para satisfacer las necesidades de grandes clientes industriales en Perú y Colombia, países donde Lipigas mantiene operaciones.

 

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