Sistema ferroviario: cuello de botella

José Fernando Aguirre D.

Gerente general Cámara Marítima y Portuaria de Chile (CAMPORT)

Año tras año, el sector marítimo portuario –que moviliza el 94% de la carga de importaciones y exportaciones de Chile–es testigo del creciente intercambio comercial a través de los puertos nacionales, cuyo volumen se ha triplicado en las últimas dos décadas.

Desgraciadamente, también ha sido testigo de una triste realidad: la cadena logística encuentra un cuello de botella en el escaso desarrollo de los servicios ferroviarios de carga, lo que en un contexto de mayor volumen de comercio exterior, se está convirtiendo en un problema cada vez más crítico. Como lo planteamos en nuestro reciente informe “Conectividad Ferroviaria del Sistema Portuario Nacional”, esta carencia deriva en problemas de tráfico en las ciudades portuarias, pérdida de competitividad para nuestras exportaciones y aumento en los precios de los productos importados.

En los últimos 3 años, la carga total transportada a nivel nacional por ferrocarril se ha mantenido entre 25 y 26 millones de toneladas por año. En lugarde crecer de la mano del comercio exterior, el sistema ferroviario ha ido perdiendo participación en el mercado del transporte de carga.

Hasta ahora, el comercio exterior ha logrado crecer haciendo uso de la conectividad vial, cada vez más congestionada, dado que el ferrocarril carece de una institucionalidad estatal capaz de hacerse cargo del desafío; incluso se proyecta un puerto de gran escala sin considerar los requerimientos de logística terrestre que éste conlleva. La capacidad del sistema para transportar nueva carga está en su límite. El país requiere un sistema ferroviario eficiente.

En este contexto, urge un plan orientado a aumentar la participación del ferrocarril en el transporte de carga, de modo que el crecimiento futuro del comercio exterior sea asumido por un sistema ferroviario eficiente. Para ello se debe cubrir al menos tres ámbitos: el estado de la vía, la regulación del transporte de carga y la consideración de instancias de coordinación con el transporte mediante camiones.

En el primer ámbito, se requiere hacer un upgrade a la infraestructura destinada a la carga. Para dejar las vías de EFE en un estándar razonable para la carga se requieren US$2.400 millones.

Respecto de la regulación del transporte de carga, hace sentido que un ente estatal como EFE esté a cargo del mantenimiento de la vía y de la gestión del tráfico, lo cual da garantías de trato igualitario a todos los operadores.

Finalmente, el transporte de carga por camiones ya experimenta graves dificultades en el acceso a algunos puertos. En este sentido,un aumento importante de la carga transferida en los puertos, en la medida que mejore el modo ferroviario, iría en beneficio de los transportistas de carga.  El ferrocarril podría resolver la primera etapa del transporte de carga y luego transferirla a camiones en un adecuado punto de intercambio modal y en beneficio de todos.

Corregir las debilidades de nuestro sistema ferroviario es algo que ha sido postergado por décadas. Ya no parece posible que el país pueda continuar con su actual ritmo de desarrollo económico sin contar con servicios ferroviarios de carga que conecten adecuadamente los puertos, especialmente los de la zona central, con los centros de producción y consumo.

Chile sólo se convertirá en una potencia marítima si logra ser una potencia logística terrestre. Y para ello, el sistema ferroviario es una pieza fundamental.

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