Acerquemos a la vida cotidiana las acciones por la integración de género.

 

Jenny Rojas

Gerente General

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En estilos de vida cada vez mas aceleradas, donde corremos todo el día, con el tremendo acceso a múltiples de vías de información y donde además el invidualismo se instala en muchas vidas, es tal vez difícil fomentar dejar de vivir como islas.

En el mundo, muchos países se han unido para lograr una agenda 2030 cada vez más cercana y posible, nuestro país por supuesto no es una excepción. En el año 2015, cuando la ONU aprobó la agenda 2030 sobre el desarrollo sostenible, se abre una gran oportunidad para que muchos países trabajen en formas o modelos de que apunten a mejorar la vida de todos y todas. Dentro de esta agenda, se establecieron 17 objetivos de desarrollo sostenible, que apuntan a aspectos claves desde la eliminación de la pobreza, acciones ante el cambio climático, educación, igualdad de la mujer, defensa del medio ambiente, entre otras.

Dentro de estos objetivos, el ODS10 para reducir la desigualdad, el ODS 17 Alianzas para el Alcance de los Objetivos y ODS5 Igualdad de Género. Los tres objetivos apuntan y dan soporte a las tareas para fomentar la integración de más mujeres en la industria.

Suena todo esto como algo muy difícil y lejano para cualquier ser humano, sin embargo todos y todas tenemos oportunidades diarias de aportar, con pequeñas acciones que tienen gran efecto en el tiempo, por ejemplo erradicar los sesgos en nuestro hogares, que los pequeños del hogar no tengan diferencias de tareas por género, que los juguetes sean de acceso de niños y niñas por igual, existe en muchos hogares aun la definición de colores (los niños de celeste y las niñas de rosa) los niños no juegan con muñecas o las niñas no juegan futbol, si eliminamos estas costumbres que cada vez deberían tener menos cabida en nuestra sociedad, los colores no tienen nada que ver con roles o género, los distintos juguetes son de libre uso de los pequeños, con estos pequeños cambios aportamos a que crezcan desde la casa como niños y niñas que creen en la igualdad de acceso a oportunidades, a conocer, a culturas de equidad y con ello sembramos para el futuro.

Hombres y mujeres sin duda somos distintos, sin embargo hay actitudes aprendidas por experiencias vividas, por ejemplo los primeros indicios de trabajo en equipo los podemos evidencia en niños jugando fuera de la casa a la pelota, se unen, se organizan y logran formar una especie de juego coordinado que mas adelante se transforma en las primeras pinceladas de trabajo en equipo, de este juego también nacen muchas otras habilidades aprendidas, códigos de lealtad, comunicación, cohesión. Sin embargo, si miramos los típicos juegos de niñas, dentro de la casa, jugando solas o con unas pocas amigas a lo más típico, muñecas, juegos de cocina, entre otros, ya no estamos en presencia del desarrollo de habilidades de equipo, no fomentamos a que las chicas se atrevan a liderar, a empoderarse, a creer en que pueden correr en toda la cancha y armar jugadas o hacer el gol.

Otro de los aspectos en los que podemos aportar las mujeres es en la solidaridad con otras mujeres, lo que se denomina con una palabra poco conocida, sororidad. Si logramos que las mujeres que lleguan poco a poco a algunas posiciones de liderazgo de ambientes masculinizados apoyen a otras a generar desarrollo de carrera, crearemos ambientes de confianza que se contagie para que otras mujeres se atrevan.

Hace unos días en el marco de un seminario al que fui invitada generosamente por REDEG, que es la red de redes por la equidad de género, comentábamos que muchas veces son mujeres las que atacan a través de las redes sociales a otras, en este aspecto estoy convencida de que debemos apoyar para todas tengan espacios de expresión, muchas veces quienes atacan están realmente llamando la atención para búsqueda de apoyo mal expresado, si buscamos destacar algún aspecto positivo de esta mujer y hacemos que vuelque su energía en creer en si misma habremos logrado que su luz nos ayude a iluminar aun más el camino a la equidad. Adicionalmente no quiero dejar la oportunidad de mencionar que la integración de las mujeres en la industria, no la lograremos solas, es un trabajo conjunto de hombres y mujeres, no por las mujeres, por nuestras familias, por la sociedad por el país y por el futuro.

Las mujeres tanto como los hombres somos fuente de talentos, valores, aptitudes, estilos, potencial y muchos aspectos más que no existen para competir, existen para ser complemento.

Existen en Chile múltiples organizaciones pro integración y pro empoderamiento de mujeres, sin embargo el trabajo cohesionado, conjunto y coordinado nos llevará lejos mucho más rápido que los 217 años que se estima para lograr equidad. El llamado siempre será a unirnos por los sueños de equidad.

 

 

 

 

 

 

Un comentario de “Acerquemos a la vida cotidiana las acciones por la integración de género.

  1. Juan Pablo Nimuyao Montecinos dice:

    Felicitaciones por publicar en relación a un tema tan necesario y urgente. La integración, equidad y diversidad solo aportan equilibrio y crecimiento a una sociedad.

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